Cuidado con los vende humo

Cuidado con los vende humo

Por: José Penso
Consultor en Branding, Comunicación y Marketing Estratégicos

 

El marketing y la comunicación han cobrado un protagonismo sin precedentes en la actividad electoral y de gobierno. Sin embargo, con el crecimiento del sector, también ha aumentado la presencia de personajes que prometen victorias aseguradas sin fundamentos reales: los populares “vende humo”.

Hace más de una década nació la Asociación Colombiana de Consultores Políticos (ACOPOL) y uno de los grandes motores de su fundación fue, precisamente, promover la profesionalización de la consultoría política en Colombia. Más allá de ser un gremio, ACOPOL se pensó como un espacio de validación para los profesionales del sector, garantizando estándares altos en una disciplina que exige rigor, preparación constante y responsabilidad social.

Lamentablemente, el intrusismo sigue siendo un problema recurrente. Muchos profesionales de áreas afines asumen que haber participado de forma puntual en un par de campañas o tener formación en disciplinas cercanas los convierte automáticamente en estrategas.

Esta autoproclamación sin credenciales ni experiencia real genera dos grandes problemas:

• Desacredita la profesión: Diluye el valor del trabajo técnico y estratégico frente a la opinión pública y los clientes.

• Desinforma al mercado: Deja desprotegidos a candidatos y equipos que buscan orientación profesional en mercadeo y comunicación política, llevándolos a tomar decisiones basadas en intuiciones y no en datos. Y así también, a perder plata… y campañas.

El problema no proviene únicamente de los improvisados. Existen también consultores formados —algunos con ínfulas de “influencers”— que incurren en prácticas de “auto venta” en ocasiones desfasadas. La falta de rigor metodológico, o la ausencia de un marco ético claro, terminan dañando la credibilidad del sector por igual.

La estrategia política no es magia ni intuición; se basa en la investigación. Un buen consultor analiza el territorio, estudia el electorado, evalúa datos y aplica una metodología probada. Si un profesional ofrece un plan estratégico sin haber realizado un diagnóstico serio previo, es momento de dudar.

Por eso quiero dejarles una pequeña guía para asegurarse contra esos “vende humo” que en esta época de pre-campañas empiezan a aparecer:

  1. Un título profesional no te hace consultor o estratega; así como tampoco lo hace haber participado activamente en unas cuantas campañas.
  2. Exige investigación y metodología: Desconfía de quien llega con soluciones empaquetadas o “estrategias” antes de investigar a fondo el contexto y los datos del electorado.
  3. Trabajo en equipo, un solo War Room: Una campaña puede contar con diversos especialistas (en digital, territorio, mensaje, crisis), pero las decisiones operativas y de reacción no pueden estar dispersas. El control estratégico debe unificarse en un único cuarto de guerra (war room) para mantener la coherencia y la efectividad. Un buen estratega sabe coordinarse dentro de una estructura clara y respeta la jerarquía del cuarto de guerra, evitando el ego por encima de los resultados.
  4. El buen consultor también ha perdido campañas: Ganar o perder depende de múltiples factores externos (candidato, coyuntura, contexto socioeconómico). Quien presume de ser “el que gana todas”, probablemente está ocultando información o seleccionando únicamente escenarios sin riesgo. Un profesional con experiencia hablará con madurez de sus aprendizajes, incluyendo las campañas que no se ganaron. Huye de los triunfalistas absolutos.
  5. Verifica su validación gremial y trayectoria: Comprueba si pertenece a asociaciones reconocidas o si cuenta con un recorrido comprobable y referencias de calidad.

Doy fe de que en Colombia trabajan muy buenos consultores; son colegas serios, rigurosos, éticos. Quienes estén próximos a ser candidatos, pueden buscarlos y así sacar adelante sus campañas de forma profesional. Aunque ningún consultor puede garantizar la victoria, al menos el equipo de campaña puede tener la tranquilidad de contar con un profesional idóneo al mando; lo imperdonable sería apoyarse en esos “vende humo”, que quizá por unos pesos menos, lleven al traste sus aspiraciones. Como dicen por ahí: “Si crees que la profesionalización es cara, prueba con la ignorancia”

En un próximo blog, hablaré de los candidatos. Porque así como hay consultores muy particulares, también hay candidatos que en lugar de ayudarse, lo que hacen es dificultar hasta su propia victoria.

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